Las intervenciones no-farmacológicas encarnan uno de los pilares importantes del tratamiento de la demencia. Teniendo en cuenta que actualmente los medicamentos anti demencia disponibles proporcionan sólo efectos moderados, no detienen la progresión de la enfermedad, están exclusivamente aprobados para la enfermedad de Alzheimer y (en parte) el síndrome de Parkinson y que pueden causar efectos que ponen en peligro la calidad de vida de las personas con demencia (p. ej., caídas, efectos negativos de la función cognitiva y la movilidad), las intervenciones no farmacológicas forman estrategias de tratamiento pragmáticas (de primera línea o complementarias). Son bien tolerados, empoderan a las personas con demencia, facilitan la autogestión y apoyan a los cuidadores informales. Incluso en el caso del desarrollo de nuevos fármacos que estén en condiciones de desacelerar o incluso detener la progresión de los procesos patológicos cerebrales, no se les restará importancia a las intervenciones no farmacológicas. Se espera que las nuevas estrategias terapéuticas prolonguen el tiempo que las personas afectadas pasen en estados de demencia leve y moderada y no eliminen la demencia, que en la mayoría de los casos no es engendrada por un solo proceso patológico, pero es el resultado de una compleja interacción entre mecanismos patológicos cerebrales variables (p.ej. enfermedad de Alzheimer, alteraciones cerebrovasculares, cuerpos de Lewy), factores ambientales dañinos y protectores (p.ej. parámetros de dieta y estilo de vida, actividad mental y física). Las intervenciones no farmacológicas se pueden clasificar en seis grupos principales, de acuerdo a si están enfocadas según la cognición, actividades de la vida diaria, comportamiento, bienestar del paciente, aptitud física o habilidades del cuidador y habilidades de afrontamiento. La estimulación cognitiva, el entrenamiento cognitivo y la terapia de reminiscencia mejoran la capacidad cognitiva, mientras que influyen mínimamente en las actividades de la vida diaria. La rehabilitación cognitiva y la terapia ocupacional mejoran el rendimiento en las tareas cotidianas pero no ejercen efectos significativos sobre la cognición. La terapia cognitivo-conductual y las técnicas de modificación de la conducta mejoran principalmente los trastornos del estado de ánimo y los comportamientos problemáticos. La musicoterapia, la validación y la estimulación multisensorial son estrategias para combatir los comportamientos problemáticos. El ejercicio físico aumenta la aptitud corporal y mejora el rendimiento de las tareas diarias. El apoyo del cuidador alivia los síntomas depresivos y la carga emocional, y los programas educativos sobre el manejo del comportamiento contribuyen a la reducción de los comportamientos problemáticos de las personas con demencia.
Focus of the intervention |
|||||
Función cognitiva |
Actividades de la vida diaria |
Comportamiento |
Bienestar del individuo con demencia |
Aptitud física. | Capacidad de afrontamiento del cuidador |
Estimulación cognitiva |
O terapia ocupacional |
Terapia cognitivo-conductual (TCC) |
Terapia musical |
Ejercicio físico |
Grupos y programas de apoyo |
|
Rehabilitación cognitiva |
Modificación de comportamiento |
Estimulación multisensorial |
Asesoramiento individualizado |
|
Terapia del lenguaje |
Tecnologías de asistencia |
Diseño y reestructuración ambiental | Aromaterapia | ||
Terapia de reminiscencia |
Validación |
Los diferentes tipos de intervenciones no farmacológicas están indicados en diferentes etapas del curso del síndrome. Las intervenciones dirigidas a la función cognitiva y las actividades de la vida diaria son más útiles en las primeras etapas de la demencia (es decir, la demencia leve), mientras que en las etapas más avanzadas los tratamientos se centran principalmente en la agresión, la deambulación sin rumbo y los síntomas conductuales adicionales. En la etapa de la demencia grave, las intervenciones destinadas a preservar el bienestar de las personas con demencia son las más adecuadas. Es de destacar que el asesoramiento y el apoyo del cuidador, así como las tecnologías de asistencia, juegan un papel crucial durante todo el curso de la demencia. Con respecto a las tecnologías de asistencia, los dispositivos que apoyan la independencia, el funcionamiento, la participación y la comunicación son valiosos en la demencia leve a moderada; Los dispositivos de seguridad y vigilancia son más útiles en las fases más graves del síndrome.
Orden temporal de las intervenciones no farmacológicas |
|||||||
Demencia leve |
Demencia moderada |
Demencia severa |
|||||
Entrenamiento cognitivo |
|||||||
Rehabilitación cognitiva |
|||||||
Estimulación cognitiva |
|||||||
Terapia ocupacional |
|||||||
Terapia de comportamiento cognitivo |
|||||||
Terapia de reminiscencia |
|||||||
Actividad física |
|||||||
Manejo conductual |
|||||||
Diseño y modificación del entorno |
|||||||
Validación |
|||||||
Aromaterapia, estimulación multi-sensorial |
|||||||
Asesoramiento y apoyo al cuidador |
|||||||
Tecnologías de asistencia |
La aplicación de intervenciones no farmacológicas en el cuidado cotidiano se enfrenta a una serie de problemas no resueltos. Sigue habiendo imprecisiones en cuanto a los esquemas de dosificación óptimos y la duración de cada intervención, los posibles beneficios o contraindicaciones de las combinaciones del tratamiento, el potencial de los modos de administración del tratamiento utilizando la tecnología de la información moderna, así como formas de aumentar la motivación y la adherencia al tratamiento.